LA MEJOR VERSIÓN DE LA PROVI

26 Nov, 2021

El viernes 19 de noviembre nuestro colegio celebró su fiesta grande, el día de la Providencia. Después de la austeridad del curso pasado, este año hemos intentado dar “la mejor versión de la Provi”, siguiendo la invitación del lema de este curso.

Celebramos la Eucaristía, para dar gracias a Dios por cuidarnos y a la Virgen por enseñarnos cada día a cuidar a los demás. Y de vuelta al cole, el chocolate con churros, una de las cosas más especiales de este día; ese olor y ese sabor que, como la magdalena de Proust, devolverá a nuestros alumnos a la Provi cada noviembre, estén donde estén. Recordarán los juegos en el patio, amparados por unos rayos de sol tan clementes y siempre presentes en este día tan especial para la familia de la Provi.

Este año hubo cantajuegos, actuaciones musicales, teatro y hasta un mercadillo solidario, cuyos beneficios, junto con los de la rifa, se destinaron a los habitantes de La Palma damnificados por los efectos del volcán. 

Al mediodía se abrieron las puertas del centro para las visitas de papás, abuelos, familiares de alumnos y antiguos alumnos del cole, que este año sí que han podido compartir el chocolate y las actuaciones con nosotros, eso sí, con las debidas precauciones y en zona acotada. Fueron muchas las personas que acudieron, todas conscientes de la importancia de la fecha:  es un momento único para el alumnado y el equipo docente. Un día que huele a chocolate caliente y que es antesala de la Navidad. Los disfraces de los más pequeños animaron todo el recinto escolar y la ilusión brillaba en los rostros de los mayores. 

Como despedida, se entregaron los premios a los alumnos ganadores en las actividades creativas realizadas durante la semana. Hubo pintura, microrrelatos, maquetas, dioramas, macetas decoradas… todo un derroche de creatividad e ilusión. Y, cómo no, la rifa, colofón para un día especial en el que todos disfrutamos y nos sentimos Providencia, intentando dar NUESTRA MEJOR VERSIÓN.

Pero las celebraciones no terminaron el viernes. El domingo celebramos la Eucaristía de familias y antiguos alumnos. La mayoría de ellos estudian o trabajan, y pocos se pueden “escapar” el viernes. Tras la celebración, un aperitivo nos permite compartir recuerdos e ilusiones de futuro y, sobre todo, esa sensación de que estamos en casa, aunque volvamos solo una vez al año, en las vísperas de Navidad, para recordar que Santa María de la Providencia nos acompaña siempre.