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Adriana vuelve a casa

20 Abr, 2026

ADRIANA CEREZO VUELVE A CASA

 

El pasado viernes día 10, coincidiendo con la celebración de la FEyE, vivimos en nuestro cole uno de esos días que permanecen en la memoria. Recibimos la visita de Adriana Cerezo, medalla de plata en taekwondo en los Juegos Olímpicos de Tokio y, para nuestro orgullo, antigua alumna de la Provi.

Adriana regresaba al que fue “el patio de su recreo” desde los 3 a los 16 años; regresaba a su casa. Un lugar que, como ella misma expresó emocionada, recuerda con enorme cariño porque es “el mejor cole del mundo”.

Durante los días previos, todos los alumnos participaron activamente en este homenaje y prepararon notas de reconocimiento, ánimo y felicitación. Todas esas palabras se reunieron en una caja que le fue entregada durante la visita, en un gesto sencillo pero lleno de significado.

La deportista quiso corresponder a este cariño de una forma muy especial: trajo consigo su medalla de plata para que todos los que quisieran pudieran verla de cerca e incluso tocarla. También firmó numerosos autógrafos y prometió volver para poder dedicar más tiempo a todos.

Uno de los momentos más especiales fue el encuentro con sus antiguos profesores y profesoras, a los que saludó uno a uno, visiblemente emocionada por un recibimiento que no esperaba y que la conmovió profundamente.

Sin perder su eterna y característica sonrisa, Adriana contestó a todas las preguntas que habían preparado para ella un grupo de alumnos que practican también taekwondo y que tuvieron la oportunidad de demostrarle sus habilidades e incluso de fotografiarse con ella. 

También asistieron algunos de los que habían sido sus compañeros de clase, y con los que Adriana aún mantiene contacto. Y, por supuesto, sus padres y su abuela, quien tantas veces la trajo de la mano al colegio cuando era pequeña. Su presencia hizo aún más entrañable esta “vuelta a casa”.

Fue, sin duda, un día muy especial para todos. Adriana no solo nos trajo su medalla, sino algo mucho más importante: una lección de vida basada en la humildad, el esfuerzo, la generosidad y el agradecimiento. Y todo ello, aliñado con su inmensa sonrisa. Un ejemplo cercano que deja huella y que permanecerá en nuestra memoria y en el corazón de toda la comunidad educativa.

 

GRACIAS, ADRIANA